Con olor a hierro oxidado, una ciudad que se mueve a otra velocidad

PRODUCCIÓN | Sergi Walker
UBICACIÓN | La Habana, Cuba

Recuerdo mi llegada a La Habana, Cuba, como una auténtica experiencia surrealista. Era de noche, una fina lluvia bañaba sus calles y los coches que circulaban por ellas parecían sacados de una película de Humphrey Bogart y Lauren Bacall. Los edificios que servían de escenario parecían el resultado de un bombardeo muy reciente, una auténtica zona de guerra. Sin embargo, al llegar al Vedado, donde previamente había alquilado una habitación a una señora llamada Marta, las calles eran una marea de gente y por alguna extraña razón todo parecía mágicamente seguro. Sentí esta dualidad de sensaciones durante toda mi estancia allí. Como si estar rodeado de un mundo detenido en el tiempo, más propio de la época de mis abuelos, trajera consigo sus valores y costumbres, un mundo donde las cosas rotas se arreglan porque no todo es desechable, donde la gente pasa tardes enteras en las plazas disfrutando de una simple partida de ajedrez y donde las tiendas te reciben sin carteles ni sonrisas de plástico. Un mundo que vive a otra velocidad.